El consumo de vitamina D aumenta la esperanza de vida

El consumo de vitamina D aumenta la esperanza de vida

Desde tiempos antiguos, muchas culturas veneraron al Sol como fuente de vida. Hoy sabemos que esa intuición tenía una base muy concreta: la luz solar permite que nuestra piel fabrique vitamina D, una sustancia esencial para los huesos y para muchas funciones del cuerpo. En las últimas décadas, numerosos estudios se preguntaron si tomar suplementos de vitamina D podría también ayudar a vivir más.

La respuesta no es sencilla. Algunos trabajos mostraron resultados alentadores, y otros más recientes fueron más prudentes. Repasamos aquí lo que se sabe.

Un estudio que llamó la atención

En 2007, investigadores de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, en Lyon, Francia, y del Instituto Europeo de Oncología, en Milán, Italia, publicaron en la revista Archives of Internal Medicine un análisis de dieciocho ensayos clínicos. En conjunto incluían a más de cincuenta y siete mil participantes.

Las dosis de vitamina D estudiadas iban de 300 a 2.000 unidades internacionales por día, con un promedio de unas 528. Durante un seguimiento medio de 5,7 años murieron 4.777 participantes. Quienes tomaban vitamina D tuvieron alrededor de un siete por ciento menos de riesgo de morir que quienes no la tomaban.

En los ensayos que midieron la sangre, los niveles de vitamina D eran claramente más altos en quienes recibían los suplementos.

Lo que mostraron estudios posteriores

Desde entonces se realizaron ensayos más grandes y cuidadosos. Algunos, como el estudio estadounidense VITAL, publicado en 2018, no encontraron que la vitamina D redujera la aparición de cáncer o de enfermedades del corazón en adultos sanos, aunque sugirieron un posible efecto sobre la mortalidad por cáncer. Otros trabajos tampoco hallaron una reducción clara de la mortalidad general.

En conjunto, la evidencia actual indica que los suplementos son claramente útiles para quienes tienen deficiencia de vitamina D, mientras que su beneficio para personas con niveles normales es mucho menos claro.

Qué es la vitamina D

La vitamina D cumple un papel fundamental en el metabolismo del calcio y del fósforo. Junto con la hormona paratiroidea y la calcitonina, ayuda a mantener el equilibrio del calcio en el cuerpo, imprescindible para huesos y dientes fuertes. Su falta puede causar raquitismo en los niños y debilidad ósea en los adultos.

Curiosamente, la vitamina D se comporta en parte como una hormona. Su forma más activa, llamada calcitriol, actúa sobre muchos tejidos del cuerpo, y su estructura química está emparentada con la del colesterol y con otras hormonas, como el cortisol o el estradiol.

Cómo la produce el cuerpo

La mayor parte de la vitamina D no viene de la comida, sino del Sol. Cuando la radiación ultravioleta llega a la piel, transforma una sustancia derivada del colesterol en vitamina D3, también llamada colecalciferol. En las plantas y los hongos, un proceso semejante convierte el ergosterol en vitamina D2, o ergocalciferol.

Luego, el hígado y los riñones transforman estas formas en la vitamina D activa que el cuerpo utiliza.

Fuentes de vitamina D

Algunas maneras de obtenerla son:

  • Exposición moderada al sol, sin quemarse y cuidando la piel.
  • Pescados grasos, como el salmón, la caballa o las sardinas.
  • Yema de huevo e hígado.
  • Alimentos enriquecidos, como algunos lácteos o cereales.
  • Suplementos, cuando un profesional los indica.

Precauciones

La vitamina D es soluble en grasa y se acumula en el cuerpo. En exceso puede ser tóxica y elevar demasiado el calcio en la sangre, con problemas en los riñones y el corazón. Por eso no conviene tomar dosis altas por cuenta propia.

Lo más prudente es consultar con un médico, que puede indicar un análisis de sangre y recomendar la dosis adecuada según la edad, la salud y la exposición al sol.

El Sol como símbolo

Muchas tradiciones vieron en el Sol una fuente de vida, salud y renovación. Los antiguos egipcios lo veneraban como Ra, y numerosas culturas celebraban su regreso en el solsticio de invierno. La ciencia moderna confirma, a su manera, que una parte de nuestra salud depende de esa luz.

Para cerrar

La vitamina D es esencial para la vida, y algunos estudios sugirieron que los suplementos podrían reducir un poco el riesgo de mortalidad. Investigaciones más recientes muestran un panorama más matizado: su beneficio es claro cuando hay deficiencia, y menos claro en personas sanas. Tomar sol con moderación, comer de forma variada y consultar al médico antes de suplementarse sigue siendo el camino más sabio.


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