Un cuenco metálico del tamaño de una mano, un mazo forrado de cuero y un roce lento sobre el borde: el sonido que sale es largo, grave y parece no acabar nunca. Los cuencos cantores, llamados "tibetanos" en Occidente, se han vuelto muy populares en consultorios, estudios de yoga y salas de meditación. Se les atribuyen poderes de sanación, y casi siempre vienen acompañados de historias antiguas. Vale la pena separar lo que se sabe de lo que se cuenta, porque la verdad es más modesta que la leyenda, pero sigue siendo interesante. Qué son y de dónde vienen Los cuencos cantores son recipientes de bronce, o de aleaciones parecidas, que se hacen vibrar de dos maneras: golpeándolos con un mazo o frotando el borde con un palo, de modo que el metal empiece a resonar. Se fabrican desde hace mucho en el Himalaya, sobre todo en Nepal y en el norte de India, y también en regiones del Tíbet y Bután. Su historia temprana es incierta. Con frecuencia se repite que tienen 2.500 años de a...