Tu energía en los muebles

Tu energía en los muebles

Los muros, los muebles y los objetos de una casa no son neutros. Según una enseñanza espiritual muy difundida, todo lo que nos rodea se impregna de nuestros pensamientos, palabras y sentimientos. Esa idea se atribuye al maestro espiritual Omraam Mikhaël Aïvanhov, cuyas enseñanzas se publicaron en muchos idiomas.

Esta entrada resume su propuesta sobre la energía en los objetos y el ejercicio que sugiere para llenar el hogar de luz. Se presenta como tradición espiritual, no como una comprobación científica.

Antes de explicar el ejercicio, conviene entender su punto de partida: cada persona deja huellas en su entorno, sea o no un fenómeno de energía.

La presencia que dejamos

Según la enseñanza, la casa, sea pequeña o grande, está impregnada de nuestras emanaciones. Depositamos sobre todo lo que nos rodea, sobre todo en los objetos que tocamos, partículas etéricas que pueden llevar influencias favorables o nefastas.

Esta idea recuerda que nuestro entorno refleja nuestra vida interior. Lo que sentimos a diario se queda, de alguna manera, en las cosas que usamos.

Los objetos como imanes

Si proyectamos de forma constante pensamientos, palabras y sentimientos negativos, los objetos se convierten en imanes que atraen lo que es perjudicial. Lo contrario también ocurre: si nuestras emanaciones están llenas de sabiduría y de amor, los objetos se vuelven conductores de luz, de alegría y de salud.

Como imagen, la idea invita a cuidar el ambiente que creamos y a no llenar la casa de quejas.

La enseñanza subraya que el gesto debe ser sincero. Un objeto tomado con prisa o con irritación no recibe la misma atención que uno tratado con cuidado.

El ejercicio con los objetos

La enseñanza propone una práctica sencilla que puede hacerse en cada habitación:

  • Tome los objetos con atención y con amor.
  • Pida mentalmente que el Espíritu divino extienda su bendición sobre ellos.
  • Diga la frase que la enseñanza sugiere: «Espíritu de luz, de pureza, de verdad, yo te consagro estos objetos para que se conviertan para ti en un receptáculo, en un instrumento de tu poder».
  • Repita este gesto con regularidad, en cada habitación.

Según la tradición, el Espíritu vendrá a habitar en la casa cuando estos gestos se hacen con sinceridad.

Muchas personas notan que un espacio ordenado y cuidado influye en su humor. Ese efecto se ha comentado en el ámbito del diseño del hogar, aunque las explicaciones varían.

Una lectura práctica

Aunque la explicación sea espiritual, el ejercicio tiene un valor claro: nos hace más conscientes de lo que tocamos y de cómo nos relacionamos con nuestro entorno. Un gesto lento y atento, al ordenar o al usar una cosa, cambia la forma de vivir el espacio.

La idea de que los objetos guardan algo de nosotros también aparece en la vida diaria, en los recuerdos ligados a una herencia o a un regalo. El feng shui, por ejemplo, enseña que el orden y la disposición de los muebles afectan la vida diaria, y muchas personas lo practican en su casa.

Sentido común

No hay pruebas científicas de que los objetos guarden la energía de las personas. Esta enseñanza debe leerse como una práctica de atención y de gratitud, y no como un hecho comprobado.

Empiece por una habitación. Tome un objeto cada día con atención y observe cómo cambia el espacio alrededor.

Para cerrar

Cuidar los objetos de la casa con amor y con atención es una forma sencilla de cuidar la vida que se vive en ella. Si la enseñanza tiene razón o no, el ejercicio invita a tratar el hogar con cariño. Y eso, en cualquier caso, hace bien.


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2026.

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