Una simple y poderosa oración en tiempos difíciles
Portada de las Meditaciones de Marco Aurelio, edición de Xylander, 1558. Dominio público, vía Wikimedia Commons.
El 29 de marzo de 2020, con medio planeta encerrado, un maestro espiritual publicó un video corto con una propuesta casi desconcertante de tan simple: unir las manos y decir "gracias". Sin pedir nada. Sin argumentos. Solo repetir la palabra hasta que deje de ser un sonido y se vuelva un sentimiento. El video tiene un tono sereno y una idea clara. Veamos qué propone, qué dice la ciencia de la gratitud y qué advertencias hacen falta.
Lo que propone el video
El orador comienza reconociendo el miedo colectivo de aquellos días y asegura que no todo es tristeza: mientras se calma el ruido, dice, se notan la bondad, la paz y la riqueza de la vida. Después da el ejercicio. Poner las manos juntas y decir "gracias", aunque no se encuentre nada concreto que agradecer. Sentirlo "como si Dios estuviera delante". Y dejar que el agradecimiento se vaya ampliando solo: por la existencia, por el cuerpo y los sentidos, por la familia y los amigos, por el aire, por la luz, por poder ponerse de pie, sentarse o recostarse. Advierte que, si uno empieza preguntándose "¿qué tengo yo que agradecer?", solo se pondrá más amargo. Mejor empezar por la palabra y esperar que el sentido llegue después.
Promete que esto cambia "el campo de energía alrededor" y aleja la depresión, la ansiedad y el estrés. Cierra con una bendición.
Lo que pude comprobar
La práctica tiene respaldo, aunque más modesto que la promesa. Según recuerdo, los trabajos clásicos son los de Robert Emmons y Michael McCullough (2003), donde quienes anotaban cada semana cosas por las que estaban agradecidos informaban más optimismo y menos quejas físicas que los grupos de comparación, y el de Martin Seligman y colaboradores (2005), donde escribir y entregar una carta de agradecimiento mejoraba el ánimo durante un tiempo. No pude volver a leer los estudios originales, así que doy las cifras solo en general. Lo que sí es consistente es que los efectos son reales pero moderados, y se notan más poco después del ejercicio que a largo plazo.
Una afirmación del video se puede confirmar. Dice que el planeta muestra "signos de recuperación". En 2020 las emisiones globales de dióxido de carbono cayeron un 5,8 %, la mayor caída registrada, según la Agencia Internacional de Energía. Pero esa AIE también advirtió entonces de un rebote al reabrirse la economía, y esa caída fue un respiro, no una curación. Hoy, en octubre de 2026, conviene recordarlo.
Una mirada escéptica
Tres matices importantes.
La gratitud no obliga a estar contento con el dolor. En la secuencia el orador llega a dar gracias "incluso por la enfermedad". Si eso nace del propio corazón de quien la vive, es una actitud admirable. Pero nadie debe sentirse culpable por no poder agradecer una pérdida o un diagnóstico. El duelo, la rabia y la tristeza también tienen derecho a existir, y quien los reprime para "pensar en positivo" suele salir peor.
No sustituye la ayuda profesional. Decir "gracias" puede acompañar, calmar y ordenar la mente, y casi nadie puede objetar una práctica así. Pero una depresión, una angustia que no cede o un pensamiento de hacerse daño necesitan un profesional de salud mental, no solo un mantra. Si es tu caso, consultá a tu médico o a un servicio de ayuda de tu país.
"Cambiar el campo energético" no es una medición. Es una forma poética de decir que uno se siente distinto. Lo que sí sabemos es que la atención sostenida a lo bueno entrena la mirada, como un músculo, y que una respiración lenta calma el cuerpo. Eso alcanza para que valga la pena.
La mirada esotérica
Todas las tradiciones antiguas han puesto el agradecimiento en la puerta. La misa cristiana llama eucaristía a su rito central, una palabra griega que significa literalmente "acción de gracias". Marco Aurelio abre el primer libro de sus Meditaciones agradeciendo, una por una, a las personas que le enseñaron algo, desde su abuelo hasta sus maestros. Los celtas tenían cantos de gratitud para la tarde, y en este blog quedó un canto de gratitud celta. Quizá la razón sea sencilla: quien da las gracias deja, por un momento, de reclamar. Y en ese hueco el alma respira. Los antiguos lo habrían llamado un acto de humildad y de sabiduría.
Material audiovisual de referencia: A Simple, Powerful Prayer in Challenging Times
Lecturas Esotéricas Relacionadas:
- La fuerza más poderosa de todas es el amor
- Ley de Atracción: Técnica Poderosa, el Vaso con Agua!
- Meditación de la Gratitud - El poder de agradecer
Lux Esoterica.
2026.
Comments