Viajeros en el tiempo en ciudades del futuro

Viajeros en el tiempo en ciudades del futuro
El río Volga a su paso por Yaroslavl (Rusia). Foto: Alexxx1979, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Todos soñamos alguna vez con asomarnos al futuro y ver las ciudades que levantarán los siglos venideros. Vicente Fuentes, de Ufopolis, reúne en este vídeo tres relatos de personas que dicen haberlo logrado, aunque fuera por un instante: una ciudad iluminada sobre el Volga, un barrio de casas metálicas en Massachusetts y un puerto espacial sobre Liverpool.

Una noche de enero de 1912, a orillas del Volga

El primer caso se sitúa en Rusia, en una helada noche de enero de 1912. Un hombre al que la transcripción llama Dyskin (el nombre se escucha de forma confusa) y un amigo viajaban en trineo por la orilla del Volga, cuando vieron junto al camino a dos extranjeros de atuendo extraño, parados bajo un frío imposible. Les ofrecieron subir. Cada uno se sentó en un trineo. Los desconocidos, al principio callados, empezaron a convencerlos de no seguir: hacía demasiado frío por la tormenta, debían ir a una ciudad cercana a pasar la noche. Dyskin se extrañó, porque a kilómetros no había ninguna.

En plena charla, Dyskin giró el trineo en la dirección indicada, contra su voluntad, y su amigo hizo lo mismo. Uno de los extraños dijo: "mira, ahí está la ciudad". Y la vieron: una ciudad enorme en una meseta, iluminada por miles de luces dispuestas de manera sublime, con edificios cercanos al art déco, demasiado modernos para 1912. Dyskin quiso ir hacia allí al instante. Entonces los dos hombres desaparecieron. Dyskin y su amigo, aterrados, huyeron hacia el camino y nunca más los volvieron a ver.

Fuentes dice que el relato apareció en 1914 en Rebus, una revista de San Petersburgo. No pudimos confirmar ni la publicación ni el nombre del testigo, así que lo contamos con esa reserva.

Un niño y un barrio del futuro

El segundo caso es de julio de 1968, en Fitchburg, Massachusetts (la descripción original del vídeo decía 1964; el audio dice 1968). Un niño de siete años al que Fuentes llama Paul, que contó la historia ya adulto y no quiso dar su identidad, salió a explorar un bosque cercano a su casa en un día soleado de verano. Tras cruzarlo, unos diez minutos, salió a un barrio que describe como futurista: carreteras plateadas de cemento blanco metálico, casas metálicas con grandes ventanales y techos de colores que parecían hologramas o células para aprovechar el sol, y farolas muy potentes que no cegaban.

Se quedó seis minutos observando, hasta que un zumbido profundo, que le sonó a una fuente de energía, lo asustó y volvió a casa. Su madre le prohibió entrar otra vez en el bosque. Pero al día siguiente él regresó, cruzó el bosque y encontró un barrio común de 1968, con coches viejos y una calle asfaltada. Del futuro no quedaba nada. Según el relato, ya en mayo de ese año había vivido otro episodio: un enorme incendio en el bosque que sus vecinos no hallaron al acudir. No se le detectó ninguna patología. Fuentes sugiere que algunas personas tendrían más predisposición genética a estas experiencias.

No encontramos documentación independiente de este caso. Es el testimonio de un adulto sobre algo que le pasó de niño, hace décadas; la memoria infantil es dúctil.

El puerto espacial de Liverpool

El tercer relato transcurre en Liverpool, donde Fuentes dice haber hallado una cantidad sorprendente de casos de este tipo. La descripción del vídeo ubica el suceso en 2006; el audio dice 1995, el 5 de diciembre. Un testigo, Frank Jones, paseaba por una zona cercana al aeropuerto (el vídeo pronuncia los nombres de forma confusa, quizá Hale Bank), y de pronto el aeropuerto se transformó ante sus ojos en un puerto espacial: naves lenticulares con luces rojas y azules que despegaban y aterrizaban en silencio, verticalmente; torres y rascacielos de colores vivos; un cielo oscuro lleno de luces. Pensó en un holograma, pero la imagen no cambiaba desde ningún ángulo. Al cruzar una zona de arbustos que le tapó la vista, todo volvió a la normalidad.

Según Fuentes, al día siguiente al menos otros tres testigos habrían contado lo mismo en radios y periódicos locales. No hallamos ninguna de esas notas. Sí existe un caso de Liverpool con un Frank que ya circula en colecciones de time slips, pero ocurre en otro lugar y otra fecha; no podemos afirmar que sea el mismo.

Qué podría estar pasando

Fuentes baraja varias ideas: un desdoblamiento espaciotemporal, un universo paralelo donde la ciencia se desarrolló de otra manera, un agujero de gusano, o una especie de registro "akáshico" del espacio y del tiempo donde queda guardada toda construcción humana de cualquier época, y que algunos testigos, más predispuestos, lograrían atisbar. Reconoce también que la percepción puede alterarse por sustancias o por estados de ánimo, aunque en el tercer caso hay varios testigos.

Hay algo en común en los tres relatos: una puerta de entrada y otra de salida, una escena nítida en todos los sentidos y un final brusco, marcado por la desaparición de los guías, un zumbido o un matorral. Que cada lector decida si son recuerdos fieles, ilusiones, leyendas o ventanas.

Source / Fuente: http://www.youtube.com/watch?v=CW6YM4Q3_A8


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Lux Esoterica.
2026.

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