Vicente Fuentes cuenta su segundo súper golpe en la frente

Vicente Fuentes cuenta su segundo súper golpe en la frente
"La danza de la música del tiempo" (h. 1640), de Nicolas Poussin. Dominio público, vía Wikimedia Commons. Imagen ilustrativa.

Este video tiene dos partes que no se parecen en nada. La primera es un relato personal, contado con humor, sobre un golpe fuerte en la frente. La segunda es un caso de supuesta "anomalía temporal": un camionero de Georgia (Estados Unidos) que, tras cruzar una niebla espesa, llega a su destino cuatro horas antes de lo posible. Acá va el resumen de las dos, y después qué se puede decir del caso del camión.

Lo que cuenta el video

El presentador abre el programa con la frente vendada. Cuenta que estaba trabajando en la computadora cuando sintió que algo iba mal en su campo de visión, salió corriendo de la silla y, en el pasillo, tropezó y se cayó con fuerza. No recuerda nada de lo que vino después: despertó en la cama, con sangre en la ropa y en el baño, y recién entonces fue a que lo atendieran. Lo cuenta en tono de broma y agradece los mensajes del público. Después pasa a un programa grabado antes, sobre viajes en el tiempo.

Ese segundo tramo narra el caso de un camionero al que el video llama "Edwards", un seudónimo. Su trabajo era llevar arcilla desde una zona de arcilla del sur de Georgia hasta Savannah: unas cinco horas de ida, una o dos de carga y otras cinco de vuelta. Una noche de octubre de 2011, mientras cargaba, un ciervo salió del bosque y se estrelló contra el camión. Los trabajadores llamaron a los guardabosques y él retomó el viaje, todavía sacudido.

En el regreso, dice el relato, se formó una niebla tan espesa que no se veían los costados del camino. Bajó la velocidad y siguió. Pasado un pueblo, la niebla se levantó. Al llegar a su destino vio que eran las doce de la noche y no las cinco de la madrugada; el reloj del camión marcaba lo mismo. Cuatro horas antes de lo posible. Se fue a dormir y al despertar eran las tres de la mañana. El video agrega que el hombre no volvió a vivir nada igual y que la niebla rodeaba al vehículo sin entrar en la cabina.

Lo que pude comprobar

No encontré ninguna fuente independiente que cuente este episodio: ni noticias, ni registros del hecho, ni el nombre real del conductor. Solo circula dentro del ambiente de los casos de "viajes en el tiempo", y de segunda o tercera mano. Lo único que pude comprobar son detalles del entorno. El nombre "Tapulous" que dice el video parece una mala transcripción de Attapulgus, un pueblo del suroeste de Georgia famoso por sus minas de arcilla (la attapulgita, un tipo de arcilla absorbente, lleva su nombre). Desde Savannah hay unas 220 millas, que son unas cinco horas de camino: cuadra con el viaje que describe el relato. El video también nombra un pueblo cercano a la ruta, "Ludovic", que supongo que es Ludowici, aunque no pude ubicarlo en el recorrido, y no sé de qué ruta habla; son detalles que quedan como los cuenta el video.

Una mirada escéptica

El caso tiene todos los ingredientes de una historia que se agranda al repetirse: sin fecha precisa, sin nombre real, sin registros de la empresa. Las explicaciones comunes son más aburridas pero más probables. Un conductor que maneja de noche, con cansancio, después del susto del ciervo, puede sufrir microsueños: unos segundos o minutos en que el cerebro "apaga" y la persona no los recuerda. Eso explicaría kilómetros recorridos sin memoria. El desfase de cuatro horas es más difícil: un error al anotar la hora de salida, un reloj mal puesto o simplemente un recuerdo equivocado al contar la historia años después podrían cubrirlo. Que el reloj del camión coincidiera con el de la empresa no prueba nada si el relato mismo es lo único que tenemos.

Algo parecido vale para el comienzo del video. Perder la memoria de lo ocurrido después de un golpe en la cabeza es una señal que hay que tomar en serio: quien se golpea fuerte la cabeza, pierde el conocimiento, no recuerda lo que pasó o sangra mucho necesita revisión médica, no solo agua oxigenada. Y de paso muestra lo fácil que es que la mente se olvide de un tramo de tiempo sin que nada sobrenatural haya pasado.

La mirada esotérica

Los antiguos distinguían dos tiempos: Cronos, el que miden los relojes, y Kairos, el instante oportuno que se vive de otra manera. Poussin pintó cuatro figuras que bailan en ronda al son de la lira del Tiempo, y esa rueda no avanza en línea recta; los griegos, además, hacían de las Horas hijas de Zeus y Temis. Las tradiciones celtas contaban lo contrario del camionero: el héroe Oisín pasó, según el cuento, tres años en la Tierra de la Juventud y al volver habían pasado trescientos. Y en casi todos esos relatos el paso al Otro Mundo lo anuncia una niebla. Si algo así le pasó a un camionero en una ruta de Georgia, no hay forma de saberlo; pero la niebla como puerta entre dos tiempos es un símbolo tan viejo como los relatos mismos.

Material audiovisual de referencia: Vicente Fuentes cuenta su segundo súper golpe en la frente


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Lux Esoterica.
2026.

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