Los Pioneros Psicodélicos (documental)
En un hospital psiquiátrico de las praderas canadienses, a comienzos de los años cincuenta, dos médicos pusieron a prueba una idea que en su época parecía una locura: usar LSD para entender la esquizofrenia y curar el alcoholismo. De ese hospital salió, además, la palabra "psicodélico". El documental que sigue cuenta esa historia con entrevistas y archivo. Aquí va un resumen y una revisión de lo que se sostiene hoy.
Lo que cuenta el documental
El escenario es el Hospital Saskatchewan, en Weyburn, Canadá. En 1951 llega allí el psiquiatra inglés Humphry Osmond, que estudiaba la esquizofrenia y había probado mescalina en sí mismo; creía que su experiencia se parecía al mundo interior de los pacientes, y sospechaba que la enfermedad podía deberse a una sustancia anómala del propio metabolismo, sobre todo un derivado de la adrenalina, el adrenocromo. Se une a Abram Hoffer, bioquímico y psiquiatra del lugar, y el gobierno socialista de Tommy Douglas les da libertad para investigar. Cuando el adrenocromo resulta inestable, pasan al LSD, descubierto por Albert Hofmann, que lo ingirió por accidente el 16 de abril de 1943.
Primero lo prueban en sí mismos y en voluntarios, para imitar una psicosis breve. Más tarde descubren algo inesperado: en alcohólicos graves, una sola experiencia intensa parecía producir un cambio profundo. En 1954 se suma el psicólogo Duncan Blewett. Osmond mantiene correspondencia con Aldous Huxley, que escribe Las puertas de la percepción, y en 1956 acuña la palabra "psicodélico" ("que revela el alma") con un verso: "para hundirte en el infierno o elevarte hasta el cielo, toma un pellizquito de psicodélico". El film agrega a Al Hubbard, apodado "Capitán Trips", la ceremonia de peyote con miembros de la Iglesia Nativa Americana, el arquitecto Kyo Izumi que diseñó hospitales pensando en los pacientes, y el auge popular con Leary, Ginsberg y Burroughs. La hostilidad creciente y la salida de Osmond en 1961 marcan el final de la época dorada.
Lo que pude comprobar
El LSD para el alcoholismo tiene un respaldo mayor de lo que se podría esperar. Un metaanálisis de seis ensayos aleatorizados con 536 personas, de Krebs y Johansen, publicado en el Journal of Psychopharmacology en 2012, halló que una sola dosis se asociaba con menos consumo de alcohol en el primer seguimiento. Pero esos ensayos son de los años sesenta y setenta, con métodos que hoy no se aceptarían, y según lo que leí el beneficio se vio sobre todo en los primeros meses y no se mantuvo claramente más allá del año. Las cifras del documental ("50 % de recuperados contra 20 % de Alcohólicos Anónimos") no las pude comprobar, y comparar grupos así es poco fiable.
La otra parte merece más cuidado. La idea de que la esquizofrenia nacía del adrenocromo no prosperó, según recuerdo, y el LSD no reproduce fielmente la esquizofrenia: la imita en algunos rasgos, no en otros. Tampoco lo que Hoffer defendió después con vitaminas en dosis altas (la niacina) tiene un respaldo claro en estudios posteriores, aunque no pude verificar los detalles. Dato importante: hoy el LSD sigue sin ser un tratamiento aprobado; se estudia en ensayos clínicos.
Una mirada escéptica
El documental ve en los "pioneros" a científicos adelantados a su tiempo, y en la reacción posterior a censores asustados. La historia tiene matices. Por un lado, hubo una investigación seria y valiente. Por otro, en los años sesenta algunos de sus protagonistas se mezclaron con el entusiasmo cultural, con el consumo recreativo y con figuras que hacían proselitismo; no es raro que las autoridades y colegas reaccionaran con desconfianza. Y el LSD fuera de un entorno controlado puede dar episodios de pánico, de psicosis en personas vulnerables y de accidentes. Por eso sigue siendo una sustancia ilegal en casi todo el mundo, y las investigaciones actuales exigen selección de pacientes, preparación y personal presente durante horas. Si alguien sufre un problema de alcohol o de salud mental, lo que hay que hacer es consultar a un médico, no probar por su cuenta.
La mirada esotérica
Hay un hilo antiguo detrás de esta historia. Huxley, que buscaba una experiencia de tipo místico, tomó su título de un verso de William Blake: "si las puertas de la percepción se limpiaran, todo aparecería ante el hombre como es, infinito". Las tradiciones iniciáticas buscaron siempre esa limpieza, con ayuno, silencio y rito, y los misterios de Eleusis fueron durante siglos una escuela de visión. Pero esos caminos eran lentos y acompañados. Quizá la enseñanza de los pioneros sea esa: la puerta se puede entreabrir, pero solo quien se prepara puede cruzarla sin perderse. Como decían los alquimistas, la prisa es enemiga de la obra.
Material audiovisual de referencia: Los Pioneros Psicodélicos (documental)
Lecturas Esotéricas Relacionadas:
- Alex Grey habla sobre Albert Hofmann y la Lsd
- Gerald Heard habla sobre el Lsd, somos uno
- Enteogenos: El Despertar a la Divinidad Interior
Lux Esoterica.
2026.
Comments