El hombre que descubrió la tumba protegida por los hombres de negro

Ruinas de la abadía de Glastonbury, Inglaterra, donde los monjes dijeron haber hallado la tumba de Arturo en 1191. Foto: Steve Slater, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.
¿Qué ocurriría si los misteriosos "hombres de negro" fueran, en realidad, mujeres? El video de abajo cuenta una historia inquietante: un investigador que cree estar cerca de hallar la tumba del rey Arturo recibe la visita de una mujer vestida de negro que le advierte que debajo hay una puerta a otro mundo, y después, en una carretera vacía, lo persigue una criatura alada. Es un buen relato de misterio. Veamos de dónde viene y cómo se puede leer.
El relato
Según el video, que lo toma de una obra del escritor británico Nick Redfern, el caso ocurre en el año 2000. Un investigador al que la transcripción llama Perks (a veces "Pérez") llevaba años tras la tumba de Arturo, en total secreto: no tenía familia cercana a quien contárselo ni colegas interesados. Una mujer lo llama por teléfono, hablando muy despacio, y pide una cita para discutir su investigación. Él acepta, aunque no entiende cómo ella sabe algo.
Cuando llega a su casa, es de una belleza extraordinaria: unos cuarenta años, alta, de piel muy pálida, cabello negro largo y un traje negro de aspecto costoso. Durante un largo instante ninguno habla. Ya sentados, ella le dice que él y otros han seguido su trabajo durante años y, para probarlo, le cuenta sus viajes, estudios y deducciones íntimas. Le explica que un grupo de la élite británica está preocupado, porque el lugar de la tumba sería una entrada a otro mundo, sellada hace siglos porque por allí podrían entrar entidades siniestras. Antes de irse le susurra al oído que no puede imaginar la magnitud de lo que tiene delante, y que si insiste recibirá otra visita, de alguien a quien no querría ver nunca.
Perks sigue. Un sábado de noviembre de ese año, hacia las nueve de la noche, conduce por una carretera bordeada de árboles a las afueras de una población y se da cuenta de que no hay ningún otro coche. De pronto ve en medio de la calzada una figura inmóvil que a medida que se acerca deja de parecer un hombre: tiene alas, la piel pálida, extremidades largas, la cabeza sin pelo y colmillos. Decide acelerar para atropellarla, y justo antes del impacto la criatura se desvanece. Días después, el mismo ser lo despierta en su casa, se abalanza sobre él, le dice en perfecto inglés "te dijeron que yo vendría" y desaparece. Entonces Perks abandona la investigación, y nunca encontró la tumba.
Un fenómeno con orígenes conocidos
Los hombres de negro (MIB) son una figura clásica de la ufología. Su primera mención famosa es de 1953, cuando Albert K. Bender, que dirigía un pequeño club de aficionados a los platillos voladores, dijo haber recibido la visita de tres hombres de traje oscuro que le ordenaron dejar de publicar. Bender no dio pruebas y, según algunos escépticos, su revista perdía dinero. Su amigo Gray Barker contó la historia en un libro de 1956, They Knew Too Much About Flying Saucers, donde, según varias fuentes, buena parte del relato fue inventado, y Barker mismo habría reconocido luego su afición a las historias de misterio. Desde entonces el motivo se repitió: un caso muy citado, que recuerdo de memoria con cautela, es el del doctor Herbert Hopkins en Maine en 1976. Y en los años sesenta el escritor John Keel unió a los hombres de negro con el "Mothman" (hombre polilla) de Point Pleasant, una criatura alada, de ahí que aparezca aquí una figura con alas.
Lo que no se pudo comprobar
No encontré el texto del libro donde se cuenta esta historia, y por lo que vi, ni el nombre de Perks ni los detalles del caso (el año, la carretera, la frase "te dijeron que yo vendría") aparecen en fuentes que pude revisar, más allá de un fragmento sobre un testigo que habla de un "portal" bajo la tumba. Es un relato de un solo testigo, contado años después, y no hay forma de contrastarlo con una investigación independiente. Tampoco sabemos dónde estaría esa supuesta tumba, ni por qué ese lugar sería peligroso.
Cómo se puede leer
- La sensación de ser vigilado. Quien dedica años a una obsesión en secreto, y se ve acorralado de pronto, puede ver un patrón donde hay azar. Que una mujer elegante lo llame y le "revele sus deducciones" sería inquietante, pero ella pudo haber obtenido información por otras vías: una charla, un archivo, un colega, una indiscreción. Los ocultistas y los videntes de feria lo llaman lectura en frío.
- La carretera vacía. Conducir de noche, solo y cansado, produce un estado de monotonía en que se pierde la noción del tiempo y la distancia. La sensación de irrealidad es común y tiene nombre: hipnosis de carretera. Una silueta en el asfalto puede ser un animal, un árbol o una sombra, y el cerebro la completa con lo que teme.
- La criatura que lo despierta. Lo que describe en la cama es casi un manual de la parálisis del sueño: se despierta de golpe, siente una presencia que se abalanza sobre él, oye una frase, y la visión desaparece. Es una experiencia que ocurre en la frontera entre el sueño y la vigilia, y en muchas culturas se le atribuye a un espectro o a una bruja que se sienta sobre el pecho. No requiere demonios.
- Un relato encaja con otro. La mujer de negro anuncia que "alguien" vendrá, y luego viene. En una historia así, cada pieza se acomoda a la anterior, y eso es más propio de un cuento que de un hecho. Una historia puede además mejorarse cada vez que se cuenta.
La tumba de Arturo
De la tumba, en cambio, sí hay historia verificable. En 1191, los monjes de Glastonbury anunciaron que habían hallado los restos de Arturo y Ginebra, con una cruz que decía que allí yacía "el renombrado rey Arturo" en la Isla de Ávalon. Muchos historiadores sospechan que fue un golpe de efecto, útil para atraer peregrinos y dinero tras un incendio en la abadía, y para quitar a los galeses la esperanza de que Arturo volvería. Otros lugares de Gran Bretaña también se disputan el honor, y nadie ha probado que Arturo, si existió, tenga una tumba. Quizá esa sea la verdadera razón por la que sigue siendo un misterio.
Que una puerta a otro mundo se esconda en un sepulcro es, en cambio, un motivo muy antiguo: los reyes dormidos que volverán, las cuevas con guardianes y las entradas selladas están en las leyendas de medio mundo. Es fácil entender que la historia seduzca. Lo prudente es disfrutarla como lo que es, un relato extraordinario, y no confundirla con un expediente.
Material audiovisual de referencia: https://www.youtube.com/watch?v=S0dlvujWP3I
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Lux Esoterica.
2026.
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