La Increíble Relación de Stonehenge con los Extraterrestres

La Increíble Relación de Stonehenge con los Extraterrestres
Stonehenge, Wiltshire. Foto: Gareth Wiscombe, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.

Wiltshire, en el sur de Inglaterra, guarda la mayor concentración de monumentos megalíticos de Europa: Stonehenge, el círculo de Avebury, la colina artificial de Silbury Hill. Y casi cada verano, en los campos de trigo de alrededor, aparecen figuras gigantescas aplastadas contra el suelo. Un video del canal de Vicente Fuentes une todo en una sola historia: los constructores antiguos y los autores de los círculos de las cosechas serían la misma inteligencia, y no sería humana. Veamos qué cuenta y qué se sostiene.

Lo que cuenta el video

El presentador recorre la zona, que dice haber visitado en bicicleta y desde una avioneta para ver las figuras desde el aire. Sostiene que Avebury, Silbury Hill y Stonehenge muestran conocimientos de astronomía y matemática demasiado precisos para una cultura "pagana", y que los círculos de las cosechas que aparecen cada año en esos campos repiten esos mismos conocimientos, como si alguien quisiera retomar un mensaje interrumpido hace cinco mil años.

Cita varios ejemplos. Un astrónomo que en los años sesenta habría hallado alineaciones con más de 165 cuerpos celestes. Una figura de 250 metros aparecida el 9 de mayo de 2010, alineada con el centro de Stonehenge, que mostraría las fases de la luna de ese año. Dos diseños de 1996, uno parecido a una doble hélice de ADN y otro a una espiral, que representarían las lunas de Júpiter y la sombra de los eclipses. Y otros dos de 1997 y 2001, de más de 240 metros, con el mismo tema lunar. Concluye que el mensaje es siempre el mismo y que la causa debe ser inteligente y externa.

Lo que pude comprobar

Primero, los nombres, que la transcripción automática deja hechos jirones. "Bury", "Pury" y "Highbury" son Avebury. El astrónomo que menciona es Gerald Hawkins, y su trabajo apareció en la revista Nature en 1963, no en 1966; después lo amplió en el libro Stonehenge Decoded. Hawkins examinó 165 rasgos del monumento (piedras, agujeros, montículos) y los cruzó con las salidas y puestas del Sol, la Luna y los planetas. No encontró "165 cuerpos celestes": son 165 puntos del sitio, no de los cielos. Y su obra fue muy criticada: los arqueólogos, con Richard Atkinson a la cabeza, rechazaron sobre todo su idea de que Stonehenge predecía eclipses. Hawkins dejó una marca en la disciplina que hoy llamamos arqueoastronomía, pero pocos aceptan su lectura más ambiciosa.

Segundo, las cifras. Avebury no mide 108 metros: su recinto exterior ronda los 420 (según las fuentes consultadas, entre 420 y 427), y cien metros, según recuerdo, es más bien el diámetro de cada uno de los dos círculos interiores. Silbury Hill ronda los 30-40 metros según quién mida, no exactamente 40. Y los bloques de Stonehenge no son un misterio sin explicar: las piedras azules vinieron de los montes Preseli, en Gales, y las grandes piedras de arenisca de las colinas de Marlborough, a unos veinticinco kilómetros. Lo asombroso es el esfuerzo, no un origen imposible. La primera fase del monumento es de hacia el 3000 a. C., y Avebury y Silbury son algo posteriores. Quienes construyeron todo eso no eran ingenieros llegados del cielo, sino comunidades de agricultores con generaciones de paciencia.

Tercero, las alineaciones. Que el Sol salga por un punto marcado en el solsticio de verano no requiere computadoras, sino observar el horizonte durante años y clavar una piedra. Eso sí está demostrado en Stonehenge, y es bellísimo. Lo que no se sostiene es pasar de "los antiguos observaban el cielo" a "alguien les dictó cómo hacerlo".

Cuarto, los círculos de las cosechas. En 1991 Doug Bower y Dave Chorley, dos hombres de Southampton, confesaron haber fabricado figuras desde los años setenta con tablones y cuerdas, y desde entonces grupos de artistas del campo las hacen por encargo o por gusto. En cuanto a la figura de 1996 que más se menciona en esa zona, la del conjunto de Julia, cerca de Stonehenge (7 de julio), los relatos dicen que apareció en plena mañana y que era imposible hacerla en poco tiempo, pero otros testimonios aseguran que la hicieron tres personas en pocas horas la noche anterior. La atribución sigue discutida. De la figura del 9 de mayo de 2010 y de las que menciona de 1997 y 2001 no pude encontrar una documentación sólida, así que no puedo confirmarlas ni desmentirlas. La parte de las "lunas de Júpiter" o del ADN me parece un tema clásico de interpretación a posteriori: con un círculo y unos puntos, uno siempre encuentra lo que busca.

Una mirada escéptica

El razonamiento del video tiene un hueco central. Si dos cosas (los monumentos y las figuras) se parecen porque ambas hablan de astros, la explicación más simple es que los dos tipos de autores, separados por cinco mil años, miraron el mismo cielo y se inspiraron en lo que ya se sabía de él. Muchos artistas de las cosechas conocen Stonehenge, y los campos de esa región son accesibles, famosos y atraen visitantes. Que aparezcan allí no prueba nada más que una excelente ubicación para ser fotografiado.

También conviene recordar el truco habitual de estos relatos: el mensaje es "ambiguo" a propósito. Si la figura sirve a la vez para las lunas de Júpiter, las fases lunares y una hélice de ADN, no dice nada concreto. Un mensaje que puede ser todo no se puede refutar, pero tampoco se puede comprobar.

La mirada esotérica

Aun sin visitantes de otros mundos, Stonehenge conserva su hechizo. Las leyendas medievales lo atribuían a Merlín, que habría traído las piedras desde Irlanda, y a los gigantes que cargaban bloques como quien lleva guijarros. Los druidas, que no lo construyeron pero que lo adoptaron en la imaginación moderna, lo veían como un templo del Sol. Y cada solsticio miles de personas esperan allí el alba para ver la luz atravesar el círculo, como lo hicieron nuestros antepasados. Quizá el verdadero misterio no sea quién diseñó el círculo, sino por qué un pueblo sin escritura puso tanto empeño en clavar el tiempo en la piedra. Como en el viejo mito de Prometeo, el fuego que los hombres robaron al cielo fue el saber de las estaciones.

Material audiovisual de referencia: La Increíble Relación de Stonehenge con los Extraterrestres


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Lux Esoterica.
2026.

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