Método Sedona - Sedona Method - Cómo resolver un problema

Método Sedona - Sedona Method - Cómo resolver un problema
Cathedral Rock, Sedona, Arizona. Foto: Terrydarc, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

Ejercicio del Método Sedona de Hale Dwoskin en castellano, para soltar apegos, disolver bloqueos y superar problemas. Desde un seminario con Johannes Uske en Barcelona.

Hay problemas que no se resuelven pensando más. Cuanto más los rodeamos, más fuerte nos aprietan. El Método Sedona parte de una idea que se parece a un viejo secreto de los místicos: antes de arreglar lo que duele, hay que dejar de agarrarlo con las dos manos.

De dónde viene

El nombre alude a Sedona, el pueblo de rocas rojas de Arizona, famoso entre buscadores espirituales por los supuestos vórtices de energía de sus montañas. El método, sin embargo, se atribuye a un hombre llamado Lester Levenson, un ingeniero estadounidense que, según su relato, se curó de una enfermedad cardíaca grave en los años cincuenta soltando, uno por uno, sus apegos emocionales. Su alumno Hale Dwoskin, que lo conoció en 1976, ordenó esa enseñanza en una técnica sencilla y la difundió en libros y cursos en todo el mundo. Los testimonios sobre la curación de Levenson provienen casi todos de sus propios discípulos: no están verificados por fuentes independientes.

El ejercicio del video, paso a paso

El video muestra una versión corta, guiada en español. Sirve para soltar un apego y se hace sentado, con los pies firmes en la tierra, la espalda erguida y los ojos cerrados. Los pasos son éstos:

  • Piensa en un desafío concreto, una situación puntual que te cueste o te moleste de verdad.
  • Da la bienvenida a todos los pensamientos que trae ese problema, sin discutirlos.
  • Da la bienvenida a las emociones asociadas, las que sean, y también a la parte personal: cómo te implica a ti.
  • Da la bienvenida al deseo de que la situación sea distinta de lo que es.
  • Mira qué hay detrás de ese deseo. El método propone cinco raíces posibles: control, seguridad, reconocimiento, unión o separación. Elige una.
  • Pregúntate si podrías soltar ese apego. No se pide soltar la solución del problema, solo el aferramiento. Y la pregunta siguiente: ¿quisieras soltarlo?
  • Respira, repite el ciclo una vez más y observa qué queda en el espacio interior: un pensamiento, una emoción o nada.
  • Cierra con una pregunta al corazón: «¿qué haría un sabio en mi lugar?». Deja que surja la inspiración, siente los pies y regresa.

La instrucción central es la más delicada: no se trata de empujar el sentimiento afuera, sino de dejar de sostenerlo. Se parece a abrir el puño y ver que la piedra no se cae: simplemente descansa sobre la palma.

Una enseñanza muy vieja con ropa nueva

Quien conozca las tradiciones espirituales reconocerá el eco. El desapego es el corazón del budismo y del estoicismo; el soltar es la renuncia a los frutos de la acción del Bhagavad Gita; los místicos cristianos hablaban del abandono. Preguntar «¿quién sería yo sin este apego?» también es una vieja maniobra de los maestros del Zen. Lo propio del método es el formato: preguntas breves, repetibles, sin dogma, que cualquiera puede hacerse en cinco minutos.

Por qué soltar cuesta tanto

El apego se disfraza de virtud. Decimos «necesito tener razón», «necesito que me quieran», «necesito que todo salga bien», y lo vivimos como una necesidad del cuerpo, no como un hábito de la mente. El método intenta separar el hilo de la madeja: ver que detrás del problema hay un anhelo antiguo, casi siempre uno de esos cinco. Los alquimistas hablaban de separar lo sutil de lo grosero; aquí lo sutil es el deseo, y lo grosero, la historia que lo envuelve. Mirar el deseo sin pelea es, en este sentido, un acto de discernimiento. Al principio parece que no pasa nada. A los pocos días, quien insiste suele notar que ciertas discusiones ya no lo enganchan igual, o que el cuerpo tarda menos en calmarse tras un sobresalto. No es magia: es práctica.

El ángulo escéptico

Hay que decirlo con calma: no encontré estudios independientes, revisados por especialistas, que prueben la eficacia del método. Casi todo lo que se publica proviene de sus propios divulgadores, que además lo ofrecen en cursos de pago. Tampoco pude confirmar quién es Johannes Uske ni qué papel tuvo en el seminario de Barcelona que menciona la descripción del video.

Eso no lo vuelve inútil. El ejercicio se parece mucho a prácticas que sí han sido estudiadas en psicología, como la atención plena y las terapias de aceptación: nombrar la emoción, dejar de pelear con ella y observarla suele bajar la intensidad. Es razonable que alivie, aunque no que cure un infarto, como sugiere la leyenda fundacional. Si estás atravesando una crisis fuerte, un duelo o una depresión, esto no reemplaza la ayuda de un profesional de la salud.

Para probarlo con sentido

La mejor manera de juzgar una técnica interior es verificarla por uno mismo, sin creerle a nadie. Elige un problema pequeño, no el más grande de tu vida. Haz el ejercicio dos o tres veces durante una semana. Anota antes y después cuánto te pesa, en una escala del uno al diez. Si el número baja, algo funciona. Si no, no pasa nada: tendrás la respuesta sin haberle dado a nadie tu confianza ciega.

Material audiovisual de referencia: https://www.youtube.com/watch?v=gLf4pg6q30I


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Lux Esoterica.
2026.

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