Para una vida auténtica
Una de las fórmulas infalibles en el camino de la autenticidad es
practicar alguna forma de meditación o contemplación. Así,
posibilitamos que la autenticidad fluya porque la miramos de frente en
todo momento.
ESCUCHA A TU CUERPO:
Amenudo nuestros síntomas dicen la verdad de nuestra vida. Por
ejemplo, una tensión arterial alta significa que nos estamos exigiendo
demasiado. Los dolores y molestias pueden significar tensiones que
piden ser resueltas. Atiende a las señales de tu cuerpo y obra en
consecuencia.
CONECTA CON TU SABIO INTERIOR:
Aprende a conectar con tu sabiduría interior, con tu "yo superior".
Existe una técnica que consiste en escribirle una carta a esa parte
tuya más instruida planteándole preguntas acerca de tus dilemas e
inquietudes. Muy poco tiempo después, te sorprenderá descubrir que ese
yo superior te da una respuesta que reconocerás con claridad: lleva la
marca del inconsciente superior, suena auténtica, la percibes como
correcta y alegra tu corazón.
EXPRÉSATE CON CAUTELA:
El arte de medir las propias palabras es una gran habilidad derivada
de la autenticidad. Buena parte de nuestra charla es banal. ¿ Cuántas
veces decimos algo sobre una tercera persona, ausente en esos
momentos, que es totalmente inútil y gratuito, que no mejora para nada
la vida de nadie?
La práctica de hablar con cautela es sutil y difícil.
Podemos empezar esforzándonos, en cada encuentro, por hacer una
contribución valiosa. Se trata de asegurarnos de que no vamos a hablar
para: desacreditar a alguien, intentar impresionar a los demás,
expresar nuestra opinión a toda costa, o juzgar a los demás para
afianzar nuestra posición cuando nos sentimos inseguros.
BEBE DE OTRAS FUENTES:
Lee cuentos tradicionales o historias míticas que expresen el poder y
la riqueza de la verdad, de la autenticidad. Cuando nos identificamos
con los personajes de esas historias, recuperamos de nuestro interior
unos arquetipos que resuenan en el corazón.
Cuando leemos Pinocho, nos sentimos paternales (si nos identificamos
con el padre, Geppetto) o maternales (si nos identificamos con el hada
Turquesa). Con El traje nuevo del emperador, nos identificamos con el
niño que se atreve a decir la verdad al emperador ante la hipocresía
de los demás. El cuento Pedro y el lobo, nos advierte contra la
mentira gratuita para infundir miedo a los demás y después, reirse de
ellos. Todas estas historias, instaladas en nuestra psique, alimentan
los valores relacionados con la sinceridad,
nos motivan a ser auténticos.
DIBUJA ESPONTÁNEAMENTE:
En cualquier momento de ocio, dibuja lo que se te ocurra
espontáneamente. La técnica no es importante. El dibujo te dirá algo
sobre tí mismo y tu estado mental actual, lo cual te pondrá en la
senda de la sinceridad.
ESCRIBE UN DIARIO:
Escribe un poco cada día. Te sorprenderá releer las impresiones que
anotaste el día anterior, una semana o un mes atrás... Este ejercicio
te ayudará a descubrir las verdades que permanecen constantes en tu
corazón.
COMPARTE SINCERIDAD:
Busca la compañia de personas sinceras y genuinas, y evita a los que
mienten o callan sus razones. La presencia cercana de personas
honestas te ayudará a adoptar el hábito de la verdad en tu vida.
DESBLOQUÉATE Y SIGUE TU CAMINO:
A veces, unas pocas sesiones de psicoterapia pueden ser útiles a la
hora de tomar decisiones que pueden significar
la diferencia entre llevar una vida auténtica y una que no lo es. No
dudes en acudir a un experto, si lo necesitas.
Piero Ferrucci y Vivien Reid
Psicoterapeutas expertos en psicosíntesis.
Ferrucci es autor de El poder de la bondad (Ed. Urano).
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