Misterios #3 - Más Personas Misteriosas

Perseo, el Espía Soviético del Proyecto Manhattan 

Misterios #3 - Más Personas Misteriosas 

En los años '40, los EEUU estaba metido de cabeza en el Proyecto Manhattan, un programa de investigación ultra secreto que derretiría a sus enemigos con "bienintencionadas" olas de fuego radiactivo. Muchos otros países sentían curiosidad acerca de qué intentaban hacer los Norteamericanos con un ejército de científicos en el medio del desierto, entre los cuales estaba el jefe de la Unión Soviética. Afortunadamente para los soviéticos, uno de los más aclamados científicos involucrado en el proyecto estaba en realidad trabajando para ellos, alimentándolos con información sensible todo el rato. Desafortunadamente para EEUU, nunca pudieron identificar cuál de los científicos era. 

Todo lo que se sabe es que se lo conocía con el nombre código Perseo. Estuvo a cargo desde 1943 hasta 1946, casi todo lo que duró el Proyecto Manhattan. Y a diferencia de otros "topos" soviéticos (quienes fueron rápidamente descubiertos luego de que terminase la Segunda Guerra Mundial), los Norteamericanos no tenían idea que Perseo existió incluso hasta el momento en que los ex integrantes de la KGB develaron todos los secretos en 1991. Este hombre robó algunos de los secretos más sensibles que el gobierno de EEUU alguna vez hayan mantenido ocultos e hizo su vida como cualquier mortal por casi 50 años antes de que alguien se diese cuenta de que había robado siquiera algo. 

Según algunos documentos secretos de la KGB que fueron decodificados en el proyecto Venona, Perseo estaba entre los científicos más aptos durante el testeo de misiles de White Sands en Nuevo México, como también en el establecimiento principal en Los Alamos, lo que significa que tenía acceso de antemano a casi todo. La información que recopiló (junto con la de otros 3 espías que fueron descubiertos) no sólo proporcionaba a la URSS un año de ventaja para desarrollar su propio programa nuclear, sino que también le dio a Joseph Stalin el tiempo suficiente para practicar su cara de "Uh, mirá vos!" cuando el presidente Truman le reveló la Bomba Atómica en la conferencia de Postdam en 1945. 

Muchos científicos prominentes fueron acusados de ser Perseo, pero cada uno de ellos fue capaz de probar su inocencia. Además, los rusos bloquearon repentinamente todo acceso a sus archivos sin clasificar y los éstos han permanecido cerrados desde entonces. Quienquiera que haya sido Perseo debe estar muerto a estas alturas. La única razón posible de mantener su identidad como un secreto es que en realidad se hubiera tratado de un supermutante inmortal que pasó mitad del siglo escalando puestos altos en la política rusa.
 



El Capitán Charles Johnson, el Pirata Biógrafo 

piratas 

No mucha gente puede ostentar el título de "pirata biógrafo", sin embargo el Capitán Charles Johnson reúne indudablemente todos los requisitos. Su libro de 1724, que lleva el espectacular título de Una Historia General de los Robos y Asesinatos de los más Notorios Piratas se ha vuelto la guía definitiva en la cultura pirata caribeña durante el siglo XVII y XVIII. Sus escritos influenciaron a casi todo personaje de pirata en la historia, desde Long John Silver hasta Jack Sparrow. Si cerrás los ojos y te imaginás un pirata, Charles Johnson es el responsable de esa imagen en tu mente. 

Y no sólo nadie sabe quién fue, sino que nadie esta seguro siquiera si lo que escribió era realmente cierto. 

Charles Johnson dejó en claro en la tapa de Notorios Piratas que él era un pirata capitán, y los textos se apegan a esa certeza desde la primera a la última página. En una época donde las biografías falsas circulaban por todo el mundo como dinero falso, éste era el primer diario de la vida de un pirata más auténtico que jamás alguien haya visto (en la introducción en 3ra persona del libro, el Capitán Charles desafía a cualquiera que lo lea a tildarlo de mentiroso). Y relata historias, anécdotas y puntos de vista que sólo alguien capaz de haberlo vivido en carne propia podría hacerlo. Incluso tenía impresos de madera de la vida de un pirata, el equivalente (de capitán solitario) de evidencia fotográfica. 

El problema radica en que nunca hubo ningún pirata llamado Charles Johnson operando en los mares durante ese período. Además (y quizás esto sea lo más incriminante) estaba el hecho de que virtualmente no existía ningún pirata altamente educado o literado. El analfabetismo era una moneda tan corriente entre los piratas que nos sorprende que alguno de ellos haya usado siquiera pictografías para catalogar sus botines... y quienquiera que haya sido el responsable de escribir el libro de Johnson claramente sabía leer y escribir. 

La teoría más popular es que el Capitán Charles Johnson era realmente el autor deRobinson Crusoe, Daniel Defoe, haciendo de bucanero encubierto. De todas formas, si ese es el caso, nos decepciona que haya elegido el nombre menos original para un pirata en toda la historia.
 



B. Traven, autor de El Tesoro de Sierra Madre 

misterio 

B. Traven fue uno de los más prominentes escritores de comienzos del siglo XX, en una época donde gran parte del mundo estaba tan empobrecida que era más común que los libros se comiesen en lugar de leerlos. Él fue el responsable del western épico El Tesoro de Sierra Madre, una novela discutiblemente más famosa por su adaptación a la pantalla grande, en donde un Humphrey Bogart vuelto loco por el oro es asesinado por una banda de bigotudos con machetes y acento mexicano. No obstante y a pesar de su altura literaria, nadie da por seguro quién fue realmente B. Traven. 

Por alguna inexplicable razón, Traven hizo lo imposible por mantener su identidad como un secreto. De hecho, B. Traven ni siquiera era su nombre verdadero, lo que nos muestra que tan en serio se tomaba la decepción. Fue un pseudónimo que había elegido antes de comenzar su carrera como escritor en Europa (muchos de sus libros habían sido publicados en alemán en un principio, a pesar del hecho de que los alemanes estaban más ocupados en ese entonces en matar gente y no tanto en escribir). 

Utilizando su nombre falso para hacerlo pasar como verdadero, Traven escribió en Europa por muchos años antes de mudarse a México, lo que (considerando el clima tenso que se vivía entonces) fue una astuta jugada. Evitó salir en público tanto como le fue posible y pudo enviar sus manuscritos vía correo o a través de un señuelo humano, como si sintiese miedo de que alguna bala de algún asesino lo alcanzara en algún determinado momento. Él era tan bueno haciendo esto que se conocen sólo un puñado de fotos de Traven, una de las cuales fue tomada cuando fue arrestado en Londres por falsificar documentos de viaje al no querer dar ninguna información personal. 

Incluso después de la muerte de Traven en 1969, los reporteros continuaron su labor de sabueso con su asociado y traductor Hal Croves para poder revelar la verdadera identidad del autor. Yendo tan lejos incluso como para preguntar si Croves mismo era el famoso recluso (de hecho, "Traven Croves" era el alias que Traven utilizaba durante sus últimos días, así que no fue realmente un destello de deducción). Así que... quién era él? 

Una teoría apunta a un actor alemán llamado Ret Marut, quien cambió su nombre al de B. Traven para escapar del encarcelamiento durante la Revolución Alemana (que, según lo contrario a lo que se cree, sí sucedió). Otras teorías aseguran que Traven era el hijo ilegítimo del Kaiser Wilhelm, o que en realidad eran 2 actores que unían sus fuerzas como un Voltron literario, o que él era un alter-ego del famoso novelista Jack London, porque a Jack London también le gustaba escribir un montón de sandeces raras acerca de estar afuera.
 



La Mujer del Sena, alias el Modelo del Muñeco CPR 

kgb 

En la década del '80 del siglo XIX, una joven fue encontrada flotando en el río Sena en París. Era exactamente como el principio de The Bourne Identity... si esa película hubiese sido de 10 segundos de largo y se tratase acerca de ahogarse. La policía sacó su cuerpo del agua y la enviaron al forense, porque el siglo XIX era una época en donde las técnicas de investigación iban tan lejos como revisar el área más cercana en busca de malos espíritus y luego regresar a la estación de policía y esperar a que alguien confiese el crímen. Al forense le afectó el cuerpo y lo llevó derecho a un matricero para hacer un molde de yeso de su rostro muerto... porque todo era tan terrorífico para entonces. 

Antes de que el forense pudiera tomar su máscara de yeso del cadaver, varios clientes en la tienda del matricero vieron la máscara y empezaron a pedir duplicados. Porque el dinero a veces ayuda a ignorar las súplicas de tu conciencia y se desbarata en cosas erróneas. Pronto, cientos de copias de la máscara de la joven muerta empezaron a producirse en cantidad. Para finales del siglo, la máscara era un artículo indispensable en toda Francia y Alemania, que son un par de países que saben bastante de cosas locas y horrendas. 

La moda de la máscara, a dios gracias, empezó a declinar, pero las mismas podían hallarse por toda Europa. Y cuando el primer muñeco de CPR había sido creado por un fabricantes de juguetes noruego en 1960, éste decidió basar el rostro de su prototipo en el infame rostro sin vida de la Mujer del Sena... Porque, ¿por qué diablos no? Cada uno de los muñecos de CPR creados desde entonces llevan su cara, lo que significa que si alguna vez fuiste guardavidas o has tomado algún curso de CPR en la secundaria, en realidad has envuelto tus labios alrededor de la boca de una joven muerta desde hace 130 años. Y a todo esto, hasta el día de hoy nadie tiene idea de quién fue.
 

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